En febrero de 2026, la delegada del Bienestar en Puebla, Natalia Suárez del Real, quedó en el centro de la conversación pública tras la difusión en redes sociales de imágenes de una celebración privada realizada en un hotel boutique de la ciudad. En ese contexto, el gobierno estatal y la Secretaría de Bienestar reiteraron que las y los servidores públicos deben conducirse bajo criterios de austeridad, mesura y congruencia.
A partir del episodio, una medición demoscópica levantada en Puebla capital por la organización Indicadores SC reportó que 40 por ciento de las personas encuestadas identifican a la funcionaria. Entre quienes afirmaron conocerla, el 39 por ciento manifestó una opinión positiva, el 36 por ciento se declaró indiferente y el 25 por ciento expresó una opinión negativa.
Al analizar las razones de las valoraciones desfavorables, las respuestas se concentraron en factores de afinidad política y en percepciones derivadas del evento que detonó la exposición mediática. Las menciones relacionadas con la idea de exceso o comportamiento festivo agruparon 64 por ciento del total de opiniones negativas.
En términos proporcionales, este componente representa cerca de una quinta parte de las valoraciones desfavorables dentro del universo medido. La encuesta también reflejó que seis de cada diez personas consultadas en la capital poblana señalaron no conocer a la delegada.
Los datos muestran que el principal efecto del episodio se observó en el nivel de reconocimiento público de la funcionaria, mientras que la distribución general de opiniones entre quienes la identifican se mantuvo mayoritariamente entre posturas positivas e indiferentes, presentó la Sala de Encuestadores de Informe 96 en Cadena IN.